“Reivindico el papel de las mujeres como factor de organización, mantenimiento,
resistencia, fuerza y valentía no solo en las crisis sino en las fases de reconstrucción.”
Axel Kicillof, 8 de marzo de 2020, Plaza San Martín, La Plata.
“Pero nada podían hacer frente a la decisión, al tesón, a la resolución fi rme
de un pueblo, como el nuestro, que el 17 de octubre, con el coronel Perón al
frente, trazó su destino histórico. Entonces, como en los albores de nuestra
independencia política, la mujer Argentina tenía que jugar su papel en la
lucha. Hemos roto los viejos prejuicios de la oligarquía en derrota. Hemos
llegado, repito, al objetivo que nos habíamos trazado, que acariciamos
amorosamente a lo largo de la jornada. El camino ha sido largo y penoso.
Pero para gloria de la mujer, reivindicadora infatigable de sus derechos
esenciales, los obstáculos opuestos no la arredraron. Por el contrario, le
sirvieron de estímulo y acicate para proseguir la lucha.”
Evita, 23 de septiembre de 1947,
fragmento del discurso luego de la sanción del voto femenino. Plaza de Mayo.
El MDF Mujeres y Diversidades nace desde la convocatoria de Axel Kicillof para construir un espacio político federal, plural, movimientista, amplio, popular y transformador.
Nos convocamos al encuentro y la organización desde las experiencias múltiples, diversas, permanentes que las mujeres argentinas hemos hecho a lo largo de la historia y seguimos haciendo para sostener la vida, nuestras familias y comunidades, la patria misma. Lo hicimos y hacemos junto a compañeras y compañeros que aún en las condiciones más difíciles no se resignan, no bajan los brazos y en cada lugar que les toca vivir, trabajar, estudiar, hacer amistades, familia, siguen poniendo el acento en la solidaridad, el encuentro, lo colectivo, lo nacional, la patria grande, el orgullo de ser de esta tierra: Argentina.
Esta convocatoria es federal y quiere construirse intergeneracionalmente y con las múltiples identidades que integran el campo nacional y popular: peronistas, y también junto a otras identidades políticas, sociales, sindicales, culturales, religiosas, barriales, comunitarias y feministas que a lo largo y ancho de nuestra Patria sienten la voluntad de reconstruir un proyecto de país soberano, con igualdad y justicia social.
El Gobierno nacional nos plantea una guerra entre los géneros, negando la histórica desigualdad que buscamos revertir; argumenta que nuestra agenda de lucha es falsa e innecesaria; busca dividirnos tratando a nuestros derechos como privilegios. Lo hace con el objetivo de ocultar los verdaderos efectos de su proyecto económico y de sociedad. Todo para unos pocos privilegiados, nada para las mayorías. Es simple de comprender su objetivo, si las mujeres perdemos derechos, se nos podría volver a explotar como a inicios del siglo XX. Nos quieren en soledad, asumiendo como déficit propio la crisis económica y laboral de nuestros hogares, las dificultades de recursos para abordar los cuidados de nuestros pibes y mayores; nos quieren individualistas, compitiendo y desconectadas entre nosotras, pero ante eso, siempre nuestra salida fue y será colectiva y organizada.
Sabemos que aplican un modelo económico y social que está llevando al país entero a un feroz retroceso y que esa destrucción nacional impacta de manera directa en el deterioro de la vida cotidiana de todos y todas nosotras.
Este ajuste se mete en la vida cotidiana: falta trabajo, no alcanza el salario, los cuidados recaen en soledad, las jubiladas no llegan a fin de mes y se desfinancian políticas públicas. Ahí nuestra organización se vuelve indispensable.
En las últimas elecciones nacionales el voto mayoritario de las mujeres a propuestas políticas no violentas y solidarias, revela que nuestra maravillosa experiencia social, por ampliación de derechos, especialmente de las últimas décadas, constituye una riqueza extraordinaria, que ha logrado politizar los temas de la vida cotidiana. Haber constatado que la igualdad de género, la justicia social y el rol del Estado son condiciones fundamentales para la realización personal, de nuestras familias y de la comunidad.
Convocamos a mujeres y diversidades de cada rincón del país a protagonizar espacios de escucha, diálogo y acción. Nuestras voces se alzan para definir las prioridades, la hoja de ruta y las formas de construcción política que cada territorio demanda. Sumarse al MDF no implica renunciar a los espacios propios de pertenencia; al contrario, es potenciar esas identidades en una construcción movimientista que nos abrace a todas.
Queremos construir una red federal de mujeres y diversidades en cada provincia, municipio y comunidad: un espacio de escucha, formación, articulación y acción política que potencie identidades y convierta la resistencia en una propuesta de transformación real.
Queremos compartir nuestros recorridos bonaerenses con las experiencias de todas las provincias. Traemos con humildad la tarea que venimos desarrollando desde la PBA. Bajo la conducción de Axel Kicillof, defendemos los derechos de las y los bonaerenses, construyendo un escudo y una red frente al brutal ajuste de Milei, en el camino de impulsarnos para crear un futuro mejor y más amplio. Pero este amor por nuestra patria, esta voluntad de transformación, de transparencia y cercanía, necesita extenderse, articularse e integrarse con las mujeres y diversidades de cada pueblo y paraje y convertirse en una propuesta nacional para la reconstrucción del país, de su soberanía, su dignidad y autonomía. A esta gesta las invitamos.
NUESTROS PILARES:
soberanía política y participación, trabajo y cuidados igualitarios y vidas libres de violencias de género.
- • El Movimiento Derecho a Futuro Mujeres y Diversidad levanta banderas centrales como la autonomía económica y soberanía política: para romper las cadenas de la dependencia.
La realidad nos exige una acción política decidida. Las cifras son elocuentes: con una brecha de ingresos del 27,6% (que roza el 40% en el empleo informal) y una moratoria previsional en riesgo que deja a 9 de cada 10 mujeres sin jubilación, la vulnerabilidad es estructural. Por eso debemos poner la cuestión del trabajo en el centro. Y cuando nosotras hablamos del trabajo, damos una discusión de fondo y mucho más amplia: colocamos las condiciones del trabajo remunerado, a la vez que incluimos los trabajos no remunerados. La redistribución de los cuidados: entendiendo que el trabajo invisible en hogares y comunidades sostiene la vida y requiere condiciones dignas de realización para dejar atrás brechas de desigualdad sociales y de género.
- • Vida libre de violencias de género en todas sus expresiones: incluyendo la violencia política. Los discursos de odio buscan anularnos como protagonistas políticas. Defender la democracia es construir liderazgos sin exclusiones ni violencias.
- • Invitación a lograr una Democracia Paritaria: el desafío actual es pasar de la cuota formal a la paridad real. A pesar de las leyes, seguimos subrepresentadas en los espacios de máxima decisión. Queremos una política donde las juventudes, las diversidades, las trabajadoras, las mujeres mayores, no sean solo espectadoras, sino protagonistas de su destino.
SOMOS HEREDERAS de una larga historia de luchas. Nos guían las miles y miles que hicieron nuestra historia, en la mayoría de los casos de manera silenciosa y con una enorme generosidad como nos enseñó la abanderada de las y los humildes, Evita eterna. Las Madres y abuelas de Plaza de Mayo que parieron esta democracia. Cristina, que fue la primera presidenta reelecta y hoy padece una injusta privación de la libertad. Las referentas que en cada provincia y localidad junto a las abuelas, madres, hermanas y vecinas anónimas sostienen los barrios, comedores, salas de salud, escuelas, sindicatos, universidades, clubes, iglesias, unidades básicas y la lucha en las calles.
Desde nuestro anclaje federal y territorial, retomando el legado de las delegadas censistas del partido peronista femenino, cuando recorrieron el país para promover la organización de las mujeres desde las bases de sus comunidades, hagamos que esta construcción política crezca desde nuestras provincias, pueblos y barrios.
El Movimiento Derecho a Futuro es más que una organización; es la herramienta para volver a soñar y hacer posible que el mañana sea un territorio de derechos garantizados.
El FUTURO es nuestro derecho. La FUERZA POPULAR es, y será siempre, colectiva. Las mujeres y diversidades sabemos mucho de esto, tenemos mucho para aportar.