Compañeros, compañeras, gracias por estar acá. No saben qué emoción, no saben qué alegría, qué impresionante lo que se ve desde acá. Gracias por venir de todas las provincias de la Argentina. Son señales de que hay una chispa, un entusiasmo, hay ganas de dar pelea. Una necesidad de juntarnos, de acompañarnos, de reflexionar.
Este no es un acto convencional. Hoy no vine solamente a hablar, hoy vinimos miles y miles de compañeros y compañeras a escucharnos, a reflexionar y a darnos fuerza. Hoy vinimos a construir. Quiero contarlo porque de afuera no se ve. Hubo 10 comisiones sobre ciencia y universidad, seguridad y justicia, juventudes, obra pública, vivienda, cultura y deportes, mujeres y diversidades, salud pública, educación pública, trabajo y producción, comunidad y organización. Todas llenas, todas colmadas. Quiero decir, para que se entienda bien, después de tanta sospecha, era más simple. Las nuevas canciones se componen colectivamente y se componen de abajo para arriba, compañeros. Por eso, gracias por no bajar los brazos, por participar con esa fuerza. Por no resignarse al sálvese quien pueda. Miren, en este día peronista acá se respira algo nuevo, algo que está creciendo, algo que se está como corresponde organizando. Para eso vinimos.
Hace más de un año nos pusimos en movimiento y acá estamos hoy en Avellaneda avanzando, como dijimos, Derecho al Futuro. Empezamos allá en Los Hornos, nos pusimos en movimiento para organizarnos y construir y elegimos llamarnos movimiento para dejar grabado en nuestro nombre que somos una parte de algo mucho más grande que nosotros mismos. Somos parte de una historia de luchas, somos parte de utopías, somos parte también de tristes derrotas, pero somos parte de enormes triunfos. Y ese nombre que elegimos también señala nuestro sentido. Le pusimos derecho porque son los derechos de los argentinos los que están en peligro. Pero sobre todo venimos a ofrecerle a los argentinos un futuro diferente, un futuro mejor. Y es en ese camino que venimos recorriendo, que impulsamos los espacios de MDF Salud, MDF Cultura, MDF Educación, MDF Producción y Trabajo, MDF de las mujeres, MDF de las juventudes. Lanzamos nuestro Centro de Estudios Derecho al Futuro. Cientos y cientos de reuniones, de encuentros y esto, compañeros y compañeras, recién empieza.
Como saben, además de recorrer permanentemente cada rincón de la provincia de Buenos Aires, en estos últimos meses empecé también a recorrer distintas provincias de nuestra patria. Y aprovecho para agradecer acá y allá abajo a los que se vinieron de cientos y cientos y cientos de kilómetros en camioneta, en auto, por la propia. Estuve en Tierra del Fuego, en Chaco, en Corrientes, en La Pampa, en Córdoba, en Misiones. Son provincias muy distintas gobernadas por distintas fuerzas políticas con historias, con economías y realidades diferentes. Pero hay algo que se repite en todas partes. En todos lados se encuentra la misma preocupación: economías regionales golpeadas, obras paralizadas, negocios que cierran sectores productivos sin horizonte, gobiernos provinciales que hacen lo que pueden para sostener la situación ante la deserción del gobierno nacional y además tienen que aguantar presiones y extorsiones.
Son provincias que sienten que ya no forman parte de un proyecto de desarrollo nacional, porque ese proyecto con Milei dejó de existir y junto con esa preocupación en todos lados me encuentro la misma ausencia del gobierno federal. A Milei no se lo ve recorriendo la Argentina. No conoce sus provincias, no escucha sus problemas, no inaugura una ruta, no inaugura una escuela, una universidad, un hospital. Es un gobierno nacional que abandonó a las provincias, a su gente y abandonó también la idea misma de una Argentina integrada. Estamos acá reunidos porque nosotros pensamos y hacemos exactamente lo contrario. A cada provincia en la que estuve y en la que estuvimos fuimos a escuchar, a acompañar a estudiantes, trabajadores, empresarios, productores, comerciantes, dirigentes políticos sociales, porque para construir una alternativa nacional, primero hay que escuchar a la Argentina y eso es lo que vamos a seguir haciendo. Recorrer toda la patria y unir a todas las provincias en un proyecto común, porque una alternativa, compañeros, compañeras, primero se piensa, se construye, se organiza, se planifica y después se lleva adelante y se aplica. Pero para eso, para eso hay que ganarse el respaldo de las mayorías. Después de lo que está viviendo nuestro pueblo, entendemos que no se va a salir de esta situación tan dramática, ni con jugadas mágicas ni con improvisaciones. Lo que se necesita es mucho trabajo, mucha participación, muchos encuentros y estamos hoy dando un paso importantísimo para que eso ocurra. Una alternativa nacional, déjenme decirles, no se construye desde una oficina. Por eso venimos recorriendo las provincias. Por eso nos pone tan contentos, felices ver militantes y dirigentes hoy de nuestra patria. Este encuentro tiene esa novedad, es un encuentro federal, nos mueve una convicción. No hay, no puede haber una solución provincial para una tragedia que es nacional.
Por eso no me interesa una construcción a control remoto. Tenemos que escuchar, tenemos que sumar, tenemos que organizar en todos los rincones de nuestra República Argentina. Después de 3 años de este experimento que estamos viviendo en nuestro país, la conclusión es clara y cada vez más lo entienden así. Con Milei, la Argentina no solo no va bien, es exactamente al revés. En Argentina se está produciendo una verdadera catástrofe. La necesidad y el desafío también va quedando claro. El año que viene tenemos que cambiar el rumbo económico de la Argentina. Nos preocupa la mentira, el insulto y el odio que promueven como método político, pero más preocupa el modelo que están aplicando. Los mismos que financian esa industria del odio y de la mentira hablan permanentemente del equilibrio, la estabilidad y el orden. Pero claramente no hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes. No hay orden si los hogares están tapados de deuda.

No hay estabilidad de ningún tipo si los negocios están vacíos y al trabajador le aumenta todo menos el ingreso. Con Milei, Argentina es un país cada vez más desequilibrado, con más precarización, con menos derechos, menos ingreso, menos trabajo, con más endeudamiento, con más especulación, con más timba financiera. Por supuesto que el orden económico y social es importante, pero es claro que un país no se ordena destruyendo el aparato productivo, destruyendo el sistema científico, destruyendo la infraestructura, la salud y la educación pública. Y al mismo tiempo este modelo que aplican desespera, angustia y desintegra. Y esa desintegración está golpeando en todos lados, en las familias, en los barrios, en las escuelas, en los trabajos, en la violencia, en la salud mental, en la pérdida de expectativas. No se trata solamente de un problema económico. Este modelo está rompiendo los lazos sociales. Tanta privación, tanta angustia, tanta incertidumbre y desprotección está haciendo crecer el indicador más doloroso de todos. En la Argentina están creciendo los suicidios. Nadie puede permanecer indiferente, nadie puede acostumbrarse a esta situación. Y es en este contexto que además de discutir los números y los resultados, tenemos que discutir los objetivos de este modelo. Tenemos que preguntarnos qué tipo de país está creando este programa económico y este modelo político. Este plan no solo es destructivo, sino que está fuera de tiempo y de lugar. Va a contramano de lo que está pasando en el planeta. Hoy el mundo atraviesa tremendas transformaciones y frente a esas turbulencias, los países están fortaleciendo sus capacidades, defendiendo sus recursos, protegiendo sus industrias, sus fuentes de trabajo, disputando las cadenas de valor, invirtiendo, planificando y mientras tanto acá en la Argentina un gobierno fanatizado con una teoría antigua desmantela cualquier producción, cualquier protección y hasta festeja el cierre de empresas y de sectores enteros. Es un gobierno ignorante, entreguista e insensible. Por eso no podemos acostumbrarnos.
No podemos normalizar lo que está pasando. Milei no está ordenando la Argentina, la está desintegrando. Y hay algo todavía más perverso y que está pasando es un gobierno que no solo destruye, sino que además quiere convencer a cada argentino de que es culpable de las dificultades que atraviesa. Hace rato que se vive mal, pero para darle sentido a ese malestar, Milei construyó un relato sencillo, mentiroso y perverso. Dice que si no llegas a fin de mes, si no conseguís trabajo, si no podés alquilar, si te endeudaste, si tu negocio no funciona para Milei, el problema sos vos. Le dicen: “Fracasaste” al que perdió su trabajo, al que tiene que cerrar el negocio, al empresario que no puede sostener su fábrica. Esa crueldad forma parte del programa de gobierno. Por eso quiero hablarles a todos los que están sufriendo esta situación, a las pymes, a los industriales, a los comerciantes que no pueden hoy vender ni producir.

Les digo, el problema no sos vos, el problema es Milei, al universitario, al artista, al emprendedor que no vende, a los pibes y pibas que les cuesta soñar hasta con alquilar al cuentrapropista, al laburante de plataformas, le digo, no sos vos, es Milei con su programa económico. Al trabajador, a la trabajadora que ha sido despedido, que siente que falló, le quiero decir también, no sos vos. Es Milei. Hay un gobierno nacional que abandona el trabajo y la producción. Insisto con esto porque la resignación es el verdadero triunfo cultural y psicológico de este modelo. Lo primero que tenemos que recuperar, compañeros y compañeras, es el orgullo, es la convicción de que esto que pasa no es inevitable. Por eso vuelvo a decir, hay otro camino para la Argentina. Argentina no sos vos. Es Milei. Y quiero decirles como le venimos diciendo a todos los que sufren, a todas las víctimas de estas decisiones y de este modelo. Hay que resistir, hay que luchar, pero también hay que aguantar porque falta menos para terminar con esta pesadilla.
Hoy millones de argentinos y argentinas tienen que endeudarse, familias, empresarios, pibes, pibas y lo hacen para pagar el alquiler, para pagar la comida, para sobrevivir. Frente a esto, el presidente les dice que es un problema entre privados. Como siempre, se borran y se lavan las manos. Es esta política económica, son estos sueldos por el piso, es un estado desertor. Por eso en la provincia de Buenos Aires hacemos exactamente lo contrario de lo que está haciendo Milei. Desde que asumió Milei, gobernamos una provincia a la que le aplican un brutal ajuste, una provincia a la que quieren asfixiar y sabemos perfectamente que no puede alcanzar con herramientas provinciales ante un desastre como el que están llevando adelante. Pero quiero dejar claras dos cosas.
Primero, no estamos dispuestos a abandonar a nadie en la provincia de Buenos Aires con todo lo que tengamos y segundo que aunque extorsionen y aunque aprieten la provincia de Buenos Aires, no se va a arrodillar ante el gobierno de Milei. Por eso, por eso gobernamos acompañando, poniendo el cuerpo, como llegamos en la campaña, escuchando cuando recorrimos con el Clio. Palmo a palmo, nuestra provincia de Buenos Aires. Muchos pensaban que Vidal era imbatible. Muchos decían que era difícil, que manejaban las redes, los datos, que tenían apoyo de afuera y de adentro. Pero les digo, de la misma manera, ahora enfrentamos este mismo desafío con la misma seguridad y con las mismas convicciones.
Vengo a hacer hoy un recorrido y un inventario de todas las políticas que llevamos adelante. Dijimos que ibamos a ser Escudo y red. Por eso, cuando crece el endeudamiento, acompañamos con las políticas, con Cuenta DNI, cuando se complica la cosa, cuando está difícil, seguimos abriendo escuelas, seguimos abriendo centros de salud, seguimos entregando ambulancias, seguimos abriendo sedes universitarias en cada uno de los distritos. Seguimos acompañando a los productores. ¿Cuántas escuelas le vimos inaugurar a Milei? Ninguna. Nosotros decimos que la educación es la base de ese Derecho al Futuro. Por eso es imperdonable la desinversión y el ataque de este gobierno a la universidad pública. Nos van a ver de nuevo en la calle defendiendo a nuestra universidad pública gratuita. Por eso digo que no va a alcanzar, que podemos amortiguar, proteger y sostener, pero repito, no existe una solución provincial para una tragedia nacional. La solución verdadera es una alternativa nacional que construye un proyecto de país.
Cuando la nación deserta, cuando retira los recursos, cuando corta los programas, cuando abandona obligaciones, las provincias solas, los municipios tienen que sostener hospitales, escuelas, alimentos, rutas, servicios esenciales, cada vez mayores, con menores recursos. Pero no es solo un ajuste, es una concepción de país. Decidieron reemplazar la articulación entre la nación y las provincias por la lógica del sálvese quien pueda. Quieren sustituir el federalismo por la dependencia, la extorsión y el castigo. En el experimento libertario ya no hay una nación que coordine, integre y equilibre. Hay un poder central que empobrece a las provincias mientras distribuye premios y castigos según su conveniencia. Por eso lo vuelvo a decir, desde que subió Milei, entre las obras paradas, las obligaciones que no cumple y la caída de la recaudación, se robaron recursos de nuestra provincia por 28 millones de millones. No cumple. Reclamamos, pero volvemos a denunciar que Milei le robó a la provincia de Buenos Aires, a sus jubilados, a sus trabajadores, a sus docentes, al transporte y si sumamos lo que le sacó a todas las provincias, eso da lo mismo que el superávit trucho que dice Milei que tiene. Pero ninguna provincia puede desarrollarse sola en un país que se desintegra. No hay país posible con un gobierno nacional enfrentado con las provincias. Necesitamos, por lo tanto, reconstruir un verdadero federalismo en la Argentina. Con infraestructura, con rutas, con puertos, con universidades, con ciencia, con producción, con oportunidades distribuidas por todo el territorio. Por eso vuelvo a agradecer a los representantes de todas las provincias de Argentina. Intendentes e intendentas, diputados, legisladores, referentes, militancia, juventud, porque federalismo es que ninguna región, ninguna ciudad, ningún pueblo, ninguna provincia Ningún pedacito de la Argentina se quede afuera. El Derecho al Futuro es para todos.
Necesitamos recuperar estas ganas, este entusiasmo, ideas, sentimientos. Compartimos un destino común. Por eso, no hay sectores que sí, sectores que no, no hay provincias que sí y provincias que no. El crecimiento o es federal o no es crecimiento. Es injusticia. El desarrollo o es colectivo o no es desarrollo, es una estafa. Pero no es solamente una discusión de economía. Es mucho más profundo. Es una discusión sobre la soberanía, sobre el lugar de Argentina en el mundo y sobre nuestra capacidad de decidir nuestro propio destino. Hace unas semanas escuchamos a Milei hablar de Malvinas, hablar de soberanía, hablar de unidad nacional. El problema no es lo que recitó durante 15 minutos. El problema es lo que Milei hizo durante estos 3 años. El mismo Milei que nos habla de Malvinas resulta que es confeso admirador de Margaret Thatcher. El Milei que habla de soberanía es el mismo Milei que impulsó la venta de tierras de toda nuestra patria. El que pide por cadena nacional la unidad es el que lleva años insultando, agrediendo y dividiendo. El que ahora dice viva la patria es el mismo que destruye la patria, porque destruye la industria nacional, la ciencia nacional, las universidades, la obra pública. En definitiva, ni nacionalista ni patriota. Cartón pintado. La patria no es una palabra que se agrega al final de una cadena nacional porque no dan las encuestas.

Hoy acá en este lugar hay representantes de nuestra nación, de punta a punta, desde el norte hasta Tierra del Fuego. Esos lugares que Milei no conoce, que no visita, con los que no se compromete. Y como me decía hoy un compañero de Tierra del Fuego, para defender la patria hay que defenderla con industria, con trabajo, con arraigo, con inversión. Para nosotros la patria es otra cosa y la patria no se vende. La patria se cuida. La patria se defiende y se construye todos los días. Queremos una Argentina integrada al mundo, pero de pie. Queremos una Argentina que coopere, que comercie, que lo haga con todos, pero que primero defienda sus intereses nacionales, porque el único interés que tiene que defender un gobierno argentino es el interés nacional de todos los argentinos. Y lo que estuvimos discutiendo hoy, lo que estuvimos poniendo hoy por cada uno de los temas y los sectores, la Argentina tiene que tener un proyecto argentino, un proyecto pensado en la Argentina, un proyecto para los argentinos. Tiene que ser federal, productivo, inclusivo y con eje en la justicia social.
Estamos en el siglo XXI con necesidades y demandas distintas. Tenemos un país inmenso. Tenemos energía, minerales, alimentos, industria, universidades, ciencia, tecnología, trabajadores, empresarios capaces de producir. Tenemos todo lo necesario. ¿Saben cuál es la discusión? ¿Para qué y para quién ponemos en movimiento toda esa potencia? No alcanza con tener recursos naturales si se los lleva otro. No alcanza con producir energía si nuestras familias y nuestras empresas no pueden pagarla, no alcanza con exportar más si eso no genera ni trabajo, ni industria, ni bienestar en cada una de las provincias. La riqueza de la Argentina tiene que servir primero para construir una Argentina mejor. Por eso no alcanza con resistir al plan de desintegración. Tenemos que oponerle la reconstrucción y el desarrollo nacional. Tiene que ser un plan con objetivos claros y de largo plazo. La Argentina tiene que volver a pensar más allá de una elección, pero largo plazo no puede significar volver a decirle al pueblo que espere. A los argentinos ya les pidieron demasiadas veces que hagan un sacrificio más, que atraviesen otro desierto para después llegar al paraíso. Nuestro pueblo ya sufrió demasiado. Por eso el bienestar no puede ser siempre una promesa que llega mañana, mientras ese mañana nunca llega. Necesitamos una estrategia de desarrollo para los próximos 20, 30 años, pero tenemos que ponerla en marcha desde el primer día.
No necesitamos un plan austríaco, ni un plan norteamericano, ni un plan israelí. Necesitamos una estrategia argentina federal contemporánea. A veces me preguntan, ¿qué hacer con la Argentina después de Milei? En la etapa actual se está configurando un nuevo orden mundial, un nuevo escenario geopolítico. Hay una revolución tecnológica. La pregunta tiene que ser: ¿cómo insertamos a la Argentina en ese nuevo orden internacional? Puedo empezar diciendo, ante esa pregunta, ¿qué cosas seguro no hay que hacer? Seguro no rifaría la industria nacional cuando el mundo vuelve a discutir la soberanía productiva. Seguro no entregaría nuestros recursos naturales ni nuestra energía, sino que lo usaría como palanca para el desarrollo y el bienestar de nuestro pueblo. Seguro, pero seguro, no destruiría nuestro sistema científico, nuestra universidad pública en medio de un cambio técnico. Seguro no dejaría que el futuro de nuestros hijos quede en manos de cuatro empresas tecnológicas internacionales. Seguro no abandonaría la obra pública, que es una estrategia de desarrollo. Seguro no desmantelaría la salud pública. No dejaría a nuestros pibes sin horizontes, entregados a las aplicaciones de apuestas, al trabajo precario y sin derechos laborales. Seguro no regalaría nuestro destino a intereses extranjeros y seguro no entraría en guerras que no son nuestras. No apoyaría ni genocidios ni invasiones. A otros les puede fascinar la Doctrina Donroe de Donald Trump. Nosotros seguimos nuestra propia doctrina que viene del general Perón y dice: Argentina para los argentinos. Nosotros tenemos la obligación de asumir un desafío.
Lo queremos asumir, aunque muchos la están pasando mal, y todavía no ven una alternativa que los convoque. Nuestra tarea entonces no se limita a describir calamidades que ya todos conocen porque las viven. El desafío no es describir el sufrimiento. El desafío consiste en ofrecer una salida. El desafío consiste en demostrar que no hay que resignarse. El desafío consiste en crear y construir una alternativa mejor para todos los argentinos.
Déjenme compartir qué características tiene que tener esta alternativa. No puede estar basada ni en el odio ni en la nostalgia. Tiene que ser capaz de volver a despertar expectativas. Las circunstancias son distintas. La Argentina cambió, el mundo cambió. Por eso no alcanza con repetir una experiencia. El otro día en el encuentro de MDF con la juventud, escuchamos las palabras de los pibes. Miren, algunos hablan de los jóvenes como si fueran un misterio indescifrable, pero cuando uno los escucha encuentra que básicamente quieren lo mismo que quisieron generaciones anteriores: trabajo, ingreso digno, poder estudiar, independizarse, acceder a una vivienda, formar, si quieren, una familia, desarrollar un proyecto, poder imaginarse una vida mejor.

Tenemos que hacernos cargo de eso. Tampoco sirve menos todavía como intentan varios. No sirve culpar a la juventud y decir que fueron ellos los que votaron mal. Tenemos que preguntarnos, ¿qué decepciones, qué frustraciones, qué promesas incumplidas y qué experiencias fallidas llevaron a muchos de ellos a pensar que un experimento como el de Milei podría ser solución para sus broncas y sus aspiraciones? El problema no es simplemente que muchos lo hayan votado. También tenemos que preguntarnos qué hacemos nosotros para que encuentren una alternativa. Como militantes, como dirigentes, tenemos que revisar lo que nos trajo hasta acá y para eso estamos.
El peronismo tiene que ser la columna vertebral de la construcción que se viene. No tengo ninguna duda de que con el peronismo solo no nos va a alcanzar. Tenemos que convocar a muchos argentinos, a sectores políticos y sociales que quizás nunca militaron con nosotros, pero que quieren una Argentina distinta a la que propone Milei y esa mayoría no va a surgir por arte de magia. Esa mayoría no va a surgir de una negociación secreta entre dirigentes, de un acuerdo de las cúpulas, ni de una rosca a espaldas de la sociedad. La tenemos que construir, compañeros y compañeras. La tenemos que construir en todos lados, desde abajo. A la luz del día y de cara a la sociedad. Tenemos que abrazar a los que están sufriendo este modelo porque lo que tenemos que representar es mucho más grande. Tenemos que representar una idea de país, una Argentina donde independizarse para los pibes no sea una hazaña, donde tener una casa no sea una fantasía, donde se pueda vivir dignamente de tu laburo, donde estudiar vuelva a dar oportunidades y donde progresar no signifique irse, donde se pueda proyectar, donde se pueda soñar, donde se pueda ser felices.
Cuando decimos que queremos construir algo nuevo, no significa renegar de nuestra historia ni de nuestra identidad política. Podemos discutir las diferencias, podemos tener distintas formas de organizarnos, podemos plantearnos lo que tenemos que hacer distinto, pero no vamos a permitir que borren o deformen nuestra historia. El pueblo argentino vivía mejor con Perón. El pueblo argentino vivía mejor con Néstor y Cristina. Había más derechos, más universidades, más ciencia, más trabajo. Por eso es que Cristina está injustamente presa. Por eso y para intentar callarnos, disciplinarnos y condicionarnos. Tenemos historia, tenemos raíces. Justamente por eso tenemos la obligación de construir algo que esté a la altura de estos tiempos, algo que esté a la altura de los nuevos desafíos. No se construye contra nadie del campo popular. Se construye para el pueblo y para sus necesidades.
Ahora quiero hablarles de lo que viene. Solo pensar en 4 años más de este abandono; no quedaría trabajo, no quedarían derechos, no quedaría país. Por eso la posibilidad de la reelección de Milei no puede ser una preocupación solo nuestra y del peronismo. Lo que está en juego es el lugar de la Argentina en el mundo, de su tejido productivo, de su convivencia democrática. Por eso debería convocar a todos los sectores y a todos los que quieren el desarrollo nacional. Pero tampoco podemos cometer el error de sentarnos a esperar. No podemos especular con que el malestar económico vaya a resolver por sí solo el problema político. No podemos confiar en que el fracaso de Milei produzca automáticamente una alternativa. No cuenten conmigo para esperar sentado. Por eso acompañamos desde el comienzo todas las luchas, por eso somos oposición, pero es necesario construir ahora, además de una oposición, una opción nacional, una salida, un lugar mejor adonde ir.
Por eso cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos deje terminar con este modelo, pero sobre todo que nos permita empezar una etapa distinta. Vamos a seguir recorriendo la Argentina. Vamos a seguir conversando con todos los sectores, dentro del peronismo y fuera del peronismo, con trabajadores, sectores medios, con empresarios, con universidades, con organizaciones sociales, con las mujeres, con los pibes, con las madres, con las abuelas. Con los intendentes, con los gobernadores. Queremos una Argentina con democracia. Queremos una Argentina con desarrollo, con soberanía y con paz. Por eso, compañeros y compañeras, estamos acá.
Quiero terminar hablando del futuro. Pronto vamos a recibir al Papa León acá en nuestra provincia de Buenos Aires. León sigue el legado de Francisco. Alza la voz contra la injusticia. Contra los modelos económicos de exclusión. Vivimos un tiempo de guerras, de desigualdades, de líderes de ultraderecha mundial que desprecian la democracia. Y el papa Francisco nos hablaba de la cultura del descarte, de un sistema capaz de convertir a millones de seres humanos en sobras. Pero nos recordaba también que nadie se salva solo. Nos recordaba también que no hay crecimiento sin justicia social. Para muchos argentinos, la palabra futuro significa incertidumbre, alquileres imposibles, trabajos precarios, deudas, emigración, angustia. Nosotros sabemos que el futuro no puede ser solamente una amenaza o una pesadilla. Tiene que volver a ser esperanza. Tiene que volver a ser proyecto, tiene que volver a ser patria. Por eso, no solo hoy vengo a invitarlos a que nos organicemos para ganarle a Milei. No solamente los invito a terminar esa historia. Los invito sobre todo a empezar otra historia nueva, a empezar una historia distinta y una historia mejor para todos los argentinos y argentinas.

Venimos a eso, a construir un futuro mejor. Y ese futuro no se va a construir solo, no lo va a construir solo un dirigente, ni un partido, ni un gobernador. Ese futuro lo tenemos que construir convocando a todos los argentinos y argentinas. Pienso en un futuro con más democracia real. Pienso en un futuro con más producción y trabajo. Pienso en un futuro con más justicia social, con más igualdad, con más federalismo, con más soberanía. Pienso en un futuro digno, en un futuro en paz. Ese es nuestro compromiso. Hay otro camino y no vamos a esperar a que aparezca solo. Nos pusimos en movimiento para construirlo. Por eso, entre todos y entre todas, desde cada provincia de la Argentina, desde cada pueblo, desde cada lugar, compañeros, compañeras, cuenten conmigo, compañeros, compañeras, por una Argentina para los argentinos, por una Argentina con derecho futuro. Viva la patria, viva la Argentina. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. Muchas gracias.
