1. ¿Cuál es el modelo productivo que defiende hoy la provincia de Buenos Aires y en qué se diferencia del modelo económico que impulsa el gobierno de Javier Milei?
La discusión que estamos dando hoy en la Argentina no es una discusión técnica ni contable, es una discusión profundamente política. No se trata de ver cómo acomodar una planilla de Excel ni de qué gráfico mostrar en una presentación internacional, sino de decidir qué modelo de país queremos construir. Y para entender el impacto real del modelo que impulsa el Gobierno Nacional, hay que empezar por un dato fundamental: la Provincia de Buenos Aires tiene características que la transforman en una de las jurisdicciones más perjudicadas por la política económica de Milei: concentra el 38% de la población argentina, explica el 36% del PBI, el 37% de las exportaciones y el 32% del empleo formal del país. En su territorio se genera el 49% de la producción industrial nacional, se ubica el 44% del empleo industrial y el 40% de los establecimientos industriales. Y entre la industria, el comercio y la construcción se genera más de la mitad de la riqueza bonaerense. Cuando se destruye la actividad productiva y el trabajo, que son el motor de la economía bonaerense, no se está afectando a un distrito: se está golpeando el corazón productivo de la Argentina.
El Gobierno Nacional insiste en mostrar un conjunto de variables que, según su relato, demostrarían el éxito del programa económico (superávit fiscal, baja de la inflación, disminución del riesgo país, etc.). Sin embargo, cada vez queda más claro que Milei busca centrar el debate público en la evolución de variables que, desde el punto de vista técnico, están sujetas a todo tipo de cuestionamientos por parte de especialistas de distintas posiciones teóricas e ideológicas. Pero, además, los indicadores seleccionados dejan de lado los efectos más dramáticos en las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad argentina del modelo económico actual (precarización laboral, pérdida de poder adquisitivo, caída de la producción, deserción del Estado nacional de responsabilidades básicas en materia de salud, educación y otras áreas clave).
Contrariamente a lo que quiere instalar el Gobierno, el viejo-nuevo modelo neoliberal-libertario de ajuste, desregulación, endeudamiento y apertura indiscriminada, lo único que está logrando es afectar fuertemente la producción local. En 2025, se alcanzó un récord histórico de importación de bienes de consumo por un valor de 11.400 millones de dólares, superando en un 27,4% (+2.455 millones de USD) los máximos anteriores (2017), lo que profundiza el desplazamiento de la industria nacional.
¿Favorece esto al consumo? El dato mata al relato, dicen por ahí: entre 2023 y 2025, las ventas en supermercado están 10% abajo, en shoppings son 5% inferiores, y en mayoristas un 22% menores. El consumo de leche y de carne bovina está por debajo de mínimos históricos, y así podríamos seguir. No sorprende la caída del consumo interno si vemos que en la última medición de la inflación para alimentos en el Gran Buenos Aires el INDEC nos dice que los alimentos aumentaron 5,5% solo durante enero.
Y todo esto agigantando la deuda de las familias en términos nunca vistos: 11% la morosidad en préstamos personales, 9,2% en tarjetas -se multiplicó por 3,5 respecto al año pasado y son los peores datos en 15 años- y se duplicó la cantidad de personas endeudadas con crédito no bancario -llegando a 11 millones de personas-.
Todo esto, como siempre ocurrió en nuestro país con los gobiernos neoliberales, se hace en nombre de la llegada de inversiones externas. ¿Pero qué es lo que ocurrió durante el gobierno de Milei? Hasta noviembre de 2025 el saldo de Inversión Extranjera Directa (IED) es negativo. Esto quiere decir que hay más empresas argentinas invirtiendo en el exterior que empresas extranjeras invirtiendo en Argentina. El ingreso de IED está 40% por debajo del promedio histórico 2003-2025 y el egreso en 2025 fue récord, 6 veces más que el promedio histórico. Un nuevo capítulo de “la lluvia de inversiones está por llegar”.
En contraste, desde la provincia de Buenos Aires buscamos sostener y promover un modelo productivo en el que la producción, la industria y el empleo son ejes centrales del desarrollo económico y social. Para ello es fundamental la interacción coordinada entre el Estado, los empresarios y los trabajadores.
Como hace poco dijo nuestro gobernador, no podemos seguir discutiendo con fantasmas en base a ideas anacrónicas, fuera de época. ¿Cuál sería la idea? ¿Volver a un modelo agroexportador que existió en nuestro país hace más de 120 años? Claro que tenemos que ampliar nuestras exportaciones para poder crecer, pero hay que agregarle trabajo bonaerense, argentino. Hay que producir, agregar valor, desarrollar nuestra industria.
Y no es un capricho el tema de la industria. Hoy el ataque directo a la producción nacional generó casi 80.000 puestos de trabajo menos en la provincia desde noviembre de 2023 (más de 34.000 concentrados en el sector manufacturero). Necesitamos de la industria nacional para generar empleo de calidad y que nuestra gente viva mejor
¿Lo vamos a lograr con apertura indiscriminada, bajando salarios y recortando derechos de los trabajadores? ¿Cuántas veces más necesitamos pasar por planes de ese tipo para entender que eso solo nos empobrece? Hoy los principales países del mundo vuelven a discutir políticas públicas para lograr que su producción nacional se desarrolle. No solo Estados Unidos, China y los europeos, sino que nuestros vecinos de Brasil también lo están haciendo, y con éxito.
El modelo económico que impulsamos en la Provincia de Buenos Aires implica la existencia de un Estado activo y presente que promueva la integración entre producción primaria e industria, el valor agregado local. Un modelo que tiene a la educación, la universidad y la ciencia y la tecnología como motores del crecimiento. Así es como se protege el empleo, a nuestras pymes y se puede lograr un desarrollo económico sustentable y con justicia social.
2. ¿Cómo está afectando el modelo económico de Milei al entramado industrial y productivo bonaerense? ¿Qué sectores están siendo más castigados y cuáles son los riesgos de este proceso para el desarrollo de la provincia y del país?
Cuando salimos del relato y miramos la economía real, la que se vive todos los días en la Provincia de Buenos Aires, la situación es completamente distinta. Entre enero y noviembre de 2023 y el mismo período de 2025, la actividad económica provincial cayó 2,1%. Después de un 2024 muy malo, 2025 no trajo recuperación: trajo inestabilidad permanente y una tendencia clara a la baja. En noviembre de 2025, la actividad económica provincial se ubicó 3,5% por debajo de enero del mismo año, confirmando que no hay rebote ni recuperación en marcha.
Este deterioro tiene responsables claros. No es casualidad ni un error. Son decisiones que destruyen la producción nacional a partir de una política anti productiva y anti industrial deliberada:
-Tipo de cambio atrasado, que liquida la competitividad exportadora y abarata artificialmente los bienes y servicios importados.
-Encarecimiento del crédito, que hace imposible invertir o financiar capital de trabajo.
-Apertura indiscriminada de importaciones, que reemplaza la producción local por bienes importados.
A esto se suma un mercado interno destruido por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento del desempleo.
La industria y la construcción son los sectores más golpeados por el modelo económico nacional. En la Provincia de Buenos Aires, las ramas industriales con peor desempeño registran caídas que alcanzan el 33% en el período 2023-2025. Incluso las ramas con mejor desempeño relativo muestran estancamiento o retrocesos leves, lo que confirma que no hay sectores que compensen la caída general.
La contracción industrial no es un fenómeno aislado ni coyuntural: es el resultado directo de una apertura indiscriminada de importaciones, de un tipo de cambio que castiga la producción local, del encarecimiento de los costos por los tarifazos en los servicios y de la ausencia total de una política industrial por parte del Estado Nacional. Minerales no metálicos (-33%), caucho y plástico (-22%), textiles (-20,6%) y metales comunes (-17%) son algunos de los ejemplos de los sectores que tienen fuerte presencia en el entramado productivo bonaerense y están destruidos respecto a 2023
Las consecuencias de este proceso se reflejan con crudeza en el entramado productivo y laboral. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, la Provincia de Buenos Aires perdió 5.498 empresas y 79.090 puestos de trabajo formales registrados. A nivel nacional, la magnitud del ajuste es todavía mayor: en ese mismo período desaparecieron 21.046 empleadores y se perdieron 290.600 empleos formales. Estos números no hablan de eficiencia ni de modernización; hablan de empresas que cierran, de trabajadores expulsados del sistema y de un tejido productivo que se desarma.
El impacto del modelo también se siente con fuerza en el turismo, una actividad clave para muchas economías locales de la Provincia. A lo largo del año pasado, el turismo receptivo cayó 14% mientras que el emisivo creció 43%, generando un saldo negativo de más de 6,5 millones de personas, récord histórico negativo. En tanto, en la última temporada de verano lo que se vio fue menos turistas, menos días de vacaciones de cada familia que nos visitó y menos consumo. Hemos perdido más de un millón de turistas respecto a la temporada de verano previa a que asumió Milei. Y los turistas que vinieron gastaron un 35% menos. Y lo único que explica esta crisis del sector turístico es la política económica del gobierno nacional.
Mientras la producción, el empleo y el turismo se deterioran, las importaciones crecen con fuerza. Este proceso desplaza producción nacional y golpea de lleno a la industria instalada en la Provincia de Buenos Aires. Al mismo tiempo, el Índice de Producción Industrial del INDEC mostró en diciembre una caída interanual del 3,9%, acumulando seis meses consecutivos de contracción y confirmando el agotamiento del débil proceso de recuperación que había insinuado el sector desde fines de 2024.
Todo esto ocurre en un contexto en el que el Gobierno Nacional recibió ingresos extraordinarios por 92.670 millones de dólares a través de blanqueos, endeudamiento, instrumentos financieros, liquidaciones anticipadas y desembolsos de organismos internacionales. Sin embargo, ni siquiera ese volumen excepcional de dólares alcanzó para sostener el modelo. Los vencimientos de deuda en moneda extranjera se concentran de manera muy exigente en los próximos años, con más de 11.000 millones de dólares en 2026, más de 12.000 millones en 2027 y un perfil que se vuelve todavía más crítico a partir de 2028, configurando una verdadera bomba de tiempo.
3. Frente a un contexto de ajuste y caída de la actividad, ¿cuáles son las principales políticas productivas que está llevando adelante la provincia y qué resultados concretos pueden mostrar en términos de industria, PyMEs y empleo?
Frente al ajuste que propone Nación, las Provincias no tienen muchas alternativas de política. Principalmente debido a que es Nación quien tiene la posibilidad de definir variables como niveles de gasto, apertura de la economía o política monetaria y cambiaria. A su vez, los niveles de recursos de la Provincia cada vez son menos (en el primer trimestre de 2025 es la que menos recursos de origen nacional por habitante recibió) y las demandas mucho mayores en tanto nos proponemos atender a todos los bonaerenses a quienes Milei deja sin derechos en términos de salud, educación, vivienda, infraestructura, etc.
La deuda de Milei con la Provincia de Buenos Aires asciende a $15 billones. Ese monto incluye $3,5 billones de deudas directas, $8,4 billones correspondientes a obras públicas abandonadas y $2,7 billones por la discontinuidad o retrasos de programas nacionales. En total se abandonaron mil obras en territorio bonaerense y ya no existen proyectos financiados y ejecutados por el gobierno nacional, aunque la Provincia continúa impulsando obra pública con recursos propios.
Ante la deserción del Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires decidió asumir un rol activo como escudo y red de contención. Con poquísimos recursos el MPCeIT mantiene programas que tienen como objetivo promover la industria y la producción.
Solo a modo de ejemplo, a nivel nacional, desde que asumió Milei, el área de CyT se encuentra semiparalizada, con una caída de la inversión que para 2026 se espera sea del 48,6% en tres años. En contrapartida, la Provincia, desde 2022, financió 284 proyectos de innovación tecnológica (FITBA) por un valor de $8.700 millones.
Son proyectos que involucraron a más de 3.000 investigadores radicados en la provincia que trabajaron en solucionar problemáticas de más de 180 pymes y cooperativas industriales y distintas áreas del gobierno provincial o los gobiernos municipales. Y, a pesar de que para 2026 el gobierno planea continuar con su política de destrato y desfinanciamiento del sistema de CyT, nosotros pensamos redoblar los esfuerzos e incrementar un 17% el financiamiento para la edición de FITBA de este año.
También con el Programa Provincia en Marcha de la Subsecretaría de Industria logramos que el acompañamiento del estado provincial otorgando financiamiento con subsidio de tasas sea útil para el crecimiento de nuestras empresas.
El ejemplo de Patagonia CNC Machines – Es una empresa de Pacheco, Tigre, que provee servicios de mecanizado y además fabrica maquinaria de CNC (control numérico computarizado), es decir, vende equipamiento industrial. A principios de 2022 le dimos un crédito Provincia en Marcha de $33 millones para adquirir maquinaria -un centro de mecanizado de gran porte, para piezas de hasta 8 x 3 metros- que les permitió empezar a proveer un servicio específico a Ford, Volkswagen y Peugeot, el cual antes solo lograban realizar en el exterior.
Además, el caso de esta empresa es muy interesante porque fue una proveedora de muchas otras pymes de la Provincia que accedieron a la línea, ya que la bonificación adicional de tasa para inversiones con proveedores bonaerenses hizo que se convirtieran en proveedores de equipamiento para muchas de ellas. Y la misma empresa nos dijo que gracias a esta inversión pudieron pasar de exportar del 1% al 30% del total de su producción.
O con Fogaba, empresa con participación mayoritaria de la Provincia que da garantías crediticias a pymes bonaerenses, con la cual en los últimos 4 años asistimos a más de 22.000 empresas para que puedan acceder con ventajas a mercados financieros, tanto para inversión como para capital de trabajo.
También con cosas muy simples, pero que implican mucho esfuerzo por parte del Estado se puede beneficiar a nuestras empresas. Un ejemplo, dentro de tantos, en el Programa de Producción Bonaerense es el de Un Rincón Vegano, que es una pyme del municipio de Berazategui, fundada en 2015, que creó el primer alfajor vegano de Argentina. Con una producción que supera los 100.000 alfajores mensuales y más de 20 sabores diferentes, se consolidó como referente de alimentos veganos en todo el país. A partir de su participación en una Ronda de Negocios que organizamos, pudo concretar un acuerdo comercial con el supermercado Josimar, ampliando sus canales de venta y fortaleciendo su presencia en el mercado.
Estas rondas forman parte de una política sostenida desde 2022, que al día de hoy suman 9 encuentros comerciales con participación de más de 1000 pymes bonaerenses de toda la provincia y encuentros que reúnen tanto supermercados tradicionales como grupos de compras, autoservicios, mayoristas y cámaras del sector. En cada edición, las empresas logran concretar ventas con nuevos clientes, fortaleciendo su red comercial y su inserción en las cadenas de comercialización.
A su vez, desde 2024, aportamos al impulso de las exportaciones de la Provincia mediante 8 rondas de negocios internacionales, conectando sectores estratégicos como el alimenticio, autopartista, médico, textil y de maquinaria agrícola, además del rubro clave de energía y minería con Latinoamérica.
El impacto territorial es notable: 700 PyMEs de 65 municipios bonaerenses concretaron más de 3.600 reuniones con 150 compradores de 11 países de Latinoamérica como Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay. El éxito comercial se refleja en las proyecciones, con un volumen de negocios estimado en 370.000 dólares por cada contraparte extranjera, sumando un total de más de 55.000.000 dólares.
Dentro de este esquema, destaco la ronda dedicada a Petróleo, Gas, Minería y Energía. Este encuentro no sólo convocó a compradores internacionales, sino que sentó a la mesa a las principales operadoras del país, tales como YPF, Tecpetrol, Shell, Pan American Energy y Pampa Energía. La iniciativa cobra relevancia estratégica actual, ya que las grandes compañías del sector buscan activamente desarrollar nuevos proveedores locales para fortalecer su cadena de valor.
Pero no es solo nuestro Ministerio el que apoya la producción y el consumo. A través del Banco Provincia, también se sostienen políticas de impulso al consumo y al financiamiento productivo, con herramientas como Cuenta DNI, tarjetas de crédito, Provincia Compras y líneas específicas para pymes, microemprendedores y sectores productivos.
También algunos ejemplos del Ministerio de Desarrollo Agrario que organiza los Mercados Bonaerenses donde participan más 2400 productores que así pueden ubicar sus productos y la gente recibirlos a muy buen precio. Y ni que hablar de la respuesta a las demandas de muchos productores rurales a quienes se les respondió interviniendo en la mejora de los caminos rurales.
En paralelo, desde ARBA se implementaron medidas fiscales para aliviar la carga sobre quienes producen y trabajan, calibrando regímenes de recaudación, reduciendo alícuotas para sectores industriales, simplificando trámites y regularizando parques industriales. No es una estrategia ideológica: es una respuesta concreta a un modelo nacional que se retira y deja la producción librada a su suerte.
En definitiva, no estamos frente a un proceso de ordenamiento virtuoso, sino ante un modelo que sacrifica producción, trabajo e industria en nombre de un equilibrio macro frágil y transitorio. Y es la Provincia de Buenos Aires, por su peso productivo, industrial y social, la que está pagando el costo más alto. Defender a la Provincia es defender la producción nacional, el empleo y la posibilidad misma de un desarrollo sostenible para la Argentina.
4. ¿Cómo se gobierna y se sostiene la producción con un Estado nacional que se retira, desmantela políticas industriales y abandona a las provincias? En ese escenario, ¿cuáles son los objetivos estratégicos hacia adelante y cómo se articula la provincia con los sectores productivos para defender y reconstruir el desarrollo?
¿Frente a este contexto qué pueden hacer las empresas para evitar el cierre? Recurrir al carry trade y a cualquier tipo de inversión financiera como herramientas para poder sostener su negocio, reducir pérdidas y poder mantener su personal o reducirlo lo menos posible. Es el caso de una fábrica que fuimos a visitar, también de calzado deportivo, donde el dueño, ante la pregunta sobre cómo lograba sostener los puestos de trabajo frente a la apertura importadora y la caída del mercado, nos contó algo increíble pero razonable. Para no echar a la gente, dedica entre 3 y 4 horas de su día a hacer carry trade para compensar la brutal caída de sus ventas.
Cada vez que cierra una empresa, nuestro Presidente y sus Ministros festejan en público, a la par que esconden la situación general manipulando las estadísticas públicas. Como si se pudiera tapar el sol con las manos.
Es por eso que el Gobernador nos pidió que tengamos nuestro propio relevamiento de cierres y despidos en la Provincia. Al revés que Milei, nosotros no nos ponemos felices, así que decidimos llamarlo “el contador de tristeza”. Desde diciembre de 2023 contabilizamos 117 casos que acumulan un total de 10.715 despidos sólo en PBA. Se detectaron en el relevamiento al menos 39 cierres de empresas o plantas. Son las que se llegaron a conocer por los medios de comunicación.
La mayoría están relacionados a la caída de la actividad, por lo tanto, de las ventas, y por la apertura de importaciones. Para el sector de la construcción el golpe fuerte vino con la parálisis de la obra pública.
Es bueno ponerle nombre, apellido y localidad a cada uno de los casos, para que veamos que detrás de cada uno hay muchas personas que están sufriendo y no saben qué van a hacer para poder sostener a sus familias.
Empresas como Newsan redujeron personal en sus plantas bonaerenses; firmas textiles y de calzado como Bicontinentar enfrentan fuertes recortes; compañías como TSU Cosméticos o Avon cerraron dejando cientos de trabajadores sin empleo. También se registraron despidos y cierres en empresas de consumo masivo, comercio y manufactura como Chango Más, Kimberly-Clark, DASS o Frávega, entre otras.
En algunos casos el impacto resulta especialmente paradójico: empresas que habían invertido recientemente, como Whirlpool en Pilar, terminaron cerrando sus plantas y dejando a cientos de trabajadores sin empleo.
El impacto también se siente con fuerza en ciudades productivas del interior bonaerense. Olavarría, históricamente un pilar de la industria ligada a la construcción, atraviesa una situación crítica: cerca del 70% de su producción minera estaba destinada a la obra pública, hoy paralizada. Esto provocó despidos en empresas como LCE Águila Azul y el cierre de la fábrica Ladrillos Olavarría S.A. (LOSA). A su vez, Canteras Cerro Negro despidió a 96 trabajadores de su planta local, lo que generó cortes de ruta y protestas.
El caso de relevancia más reciente es el de Newsan, la compañía no renovó los contratos de 45 empleados y suspendió a otros 70 en sus plantas bonaerenses de Monte Chingolo y Avellaneda. La decisión se da en un contexto de fluctuación de la demanda y de apertura que impulsa a la empresa a aprovechar importaciones más baratas, y después que el mismo Presidente – casi cínicamente- haya ido hace unos meses a sacarse fotos con los trabajadores en una planta que la misma empresa tiene en el sur de nuestro país.
Estas situaciones no solo afectan a los trabajadores directamente involucrados, sino que también tienen un impacto profundo en la economía local y en la comunidad en general. La paralización de la obra pública ha provocado una caída significativa en la demanda de materiales de construcción, afectando a empresas proveedoras y generando un efecto dominó en toda la cadena productiva.
En la PBA nos negamos a resignarnos ante esta situación. Y todos los Ministerios aguzamos nuestra imaginación y maximizamos recursos. En este marco el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica en coordinación con otros Ministerios de la Provincia, siempre busca estar presente frente a las crisis que se van produciendo en empresas.
La lógica liberal del gobierno propone que, frente a la crisis generada, las provincias compitan por los pocos recursos que quedan, supuestamente “generando mejores condiciones para la inversión privada”.
El ajuste fiscal y la no intervención del Estado en la economía supuestamente traen “confianza”. Medidas como el RIGI, además de confianza, garantizan “estabilidad” y “generan un mejor ambiente de negocios”. Al día de hoy no se observan consecuencias de estas políticas. Cuando se observa el listado de inversiones presentadas al RIGI – más allá de que las más grandes son presentadas por YPF – casi todas tienen el factor común que son propuestas para el sector minero o petrolífero. Vaca Muerta y el Litio existían antes del RIGI. El RIGI no fomenta inversiones, sino que a través de bajas de impuestos y concesiones para extraer recursos monetarios y naturales procura aumentar el negocio privado y desfinanciar al Estado, nada más.
A diferencia del RIGI, que impulsa la extracción de recursos naturales sin ningún tipo de incentivos a la agregación de valor local, desde PBA diseñamos un régimen de inversiones que apunta a generar encadenamientos productivos que permitan la inserción de las pymes bonaerenses como proveedoras en los grandes proyectos de inversión y también impulsar inversiones de menor tamaños que las del RIGI en la provincia (RIGI impulsa inversiones a partir de 200 millones de dólares, RPIE impulsa inversiones de más de 5 millones de dólares).
Una nueva etapa en Argentina debe construirse sobre estas lecciones. No se trata de volver al pasado, sino de recuperar lo mejor de nuestras tradiciones productivas y adaptarlas a los desafíos del siglo XXI. Esto implica contar con un sector industrial ligado al desarrollo tecnológico nacional (para cerrar brechas productivas y tecnológicas y, al mismo tiempo, morigerar la restricción externa); con una política de CyT integrada en sus eslabones de producción de conocimiento (desde el eslabón básico hasta la innovación productiva); con generación de empleos calificados y con un desarrollo territorial equilibrado.



