Hacia la construcción de una propuesta educativa federal. Defender el sistema educativo es transformarlo.
Desde el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) presentamos este documento borrador con el objetivo de someterlo a discusión con compañeros y compañeras de distintos puntos del país. Nuestro espacio político entiende que, “ante este modelo de especulación financiera, concentración de la riqueza y entrega a intereses extranjeros”, se debe construir una fuerza social y política “que defienda y represente al trabajo, la producción agropecuaria e industrial, a comerciantes, profesionales, docentes y estudiantes, artistas, científicos, jubilados, asegurando el desarrollo económico con justicia social”.
Los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad, entre ellos quienes nos gobiernan, sostienen que Argentina es un país fallido y fracasado que debe reconstruirse casi en su totalidad. Esa lógica se utiliza respecto del régimen laboral, del jubilatorio, de la ciencia y la tecnología, de las capacidades de su industria y, por supuesto, del sistema educativo, al que califican de colapsado e ineficiente. Se trata de una estrategia conocida: sobreestimar la crisis para aplicar soluciones drásticas, siempre adversas y sancionatorias para las y los trabajadores.
En ese marco y en este contexto, queremos construir colectivamente una propuesta para mejorar la educación de nuestro pueblo. Es necesario transformar nuestro sistema educativo por la insatisfacción social que generan sus deudas, entre las que se destacan los logros de aprendizaje, el estado de la infraestructura, los salarios docentes y otros aspectos relevantes.
No obstante, defendemos la historia, organización y posibilidades de nuestro sistema educativo, mayoritariamente público (70/30%), con una extendida distribución territorial, igualitario, de sólida tradición política y pedagógica y años de pensamiento original, convicciones e ideas y, sobre todo, con educadores y educadoras comprometidos con su tarea.
Los desafíos que tiene la educación argentina son múltiples, y creemos que los gobiernos populares, más allá de sus deficiencias, han producido avances importantes en materia de legislación, inversión, expansión del sistema, construcción de edificios, creación de nuevas escuelas y universidades públicas, distribución de libros y tecnología y mejora sustantiva de los salarios y de las condiciones laborales, por citar algunos.
Axel Kicillof sostiene que lo que fortalece a la escuela pública es reconocer sus debilidades, no para destruirla y proponer un diagnóstico sombrío y falso, sino para solucionar errores y deudas: “Esa es la transformación, abordar el sistema con la profunda convicción de que hay que defender a la escuela pública para transformarla, mejorarla, encontrar lo que falta y trabajar incansablemente en esa dirección.”.
La educación en el gobierno libertario
Ante las agresivas decisiones que ha tomado el Gobierno contra la educación argentina, ratificamos, a veinte años de su sanción, la vigencia y pertinencia de la Ley de Educación Nacional N.º 26.206/06, por su concepción de educación y conocimiento,a los que define como bienes públicos y derechos personales y sociales que deben ser protegidos y garantizados por el Estado.
Hoy peligran las nociones de comunidad, de ciudadanía democrática, de sociedad solidaria con plenos derechos y conciencia de sus obligaciones. Los derechos no son mercancías, sino atributos inherentes a la condición humana y tienen un único destino: su ampliación. La ética libertaria desprecia la identidad colectiva, es incapaz de construir y apreciar el nosotros, y exalta los valores del individualismo extremo y del éxito a cualquier precio, lo que produce un debilitamiento del lazo social y de las instituciones destinadas a la socialización y transmisión cultural; entre ellas, la escuela.
En estos pocos años, la política educativa de La Libertad Avanza desfinanció la educación y abandonó a las provincias a su suerte, sin adoptar medida alguna destinada a resolver sus problemas reales y generando un clima de época hostil a la tarea esencial de la escuela.
Se ha eliminado la paritaria docente, se han reducido los salarios y se introduce un falso concepto de libertad, renunciando a años de lucha social para lograr la obligatoriedad educativa masiva: “La libertad también es que, si no querés mandar a tu hijo al colegio porque lo necesitás en el taller, puedas hacerlo”; el Presidente y sus socios solo tienen expresiones insultantes respecto de la educación y de las y los educadores.
Con relación a la inversión, apuntamos dos consideraciones hoy presentes en la discusión sobre política educativa: la disminución de la tasa de natalidad y el nuevo concepto de “inversión inteligente”, ya que quienes gobiernan sostienen que ambos conceptos son suficiente justificativo para concretar el ajuste. La disminución de lanatalidad los impulsa a pensar que, a partir de la simple relación alumnos-docente, se debe reducir el personal; por su parte, la inversión inteligente representa la posibilidad de invertir “menos y mejor”, idea con la cual, por supuesto, no acordamos.
Algunas cifras para graficar lo que decimos
El presupuesto vigente para el año 2026 consagra el abandono del 6 % del PBI dedicado a educación y del 1 % destinado a ciencia y tecnología; tampoco incluye recursos para la construcción de escuelas, la distribución de libros, la tecnología, la formación docente, etc.
El Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional (FoNE-TP) sufrirá un recorte acumulado, respecto de 2023, del 93 %. Por su parte, la función Educación y Cultura tiene una caída real del 47,3 % respecto de lo ejecutado en el año 2023.
Los programas de transferencias dirigidas a los estudiantes, por ejemplo, las becas estudiantiles, acumulan un descenso del 76,6 % respecto de 2023.
El ataque al sistema universitario trasciende el ahogo presupuestario y el incumplimiento de las leyes vigentes; representa un intento de desmantelar el pensamiento y las capacidades estratégicas de la Nación. Esto se advierte con los recortes al salario docente, a la investigación y a la extensión, rompiendo la relación entre el conocimiento soberano y los desafíos del desarrollo y debilitando la capacidad de nuestra sociedad para construir un horizonte colectivo propio.
Respecto de lo que podríamos llamar la educación obligatoria, el proyecto de Ley de Libertad Educativa, aún no presentado formalmente para su tratamiento, representa un serio retroceso. Algunas razones: repone el concepto de equidad, que remite a los años noventa, e introduce el engañoso concepto de libertad educativa, que se parece mucho al de abandono.
Asimismo, sostiene que el objetivo de la educación es la libertad individual y el proyecto de vida de cada persona, obviando su dimensión social y comunitaria y, en el mismo sentido, prioriza a la familia y la sociedad, desplazando al Estado a un rol subsidiario: “la era del Estado presente ha terminado”, sostiene el presidente Javier Milei, profundizando la destrucción de una herramienta imprescindible para los sectores más carecientes.
El artículo 96 del proyecto otorga una injerencia desmedida a las familias, a través de un Consejo Escolar de Padres al que le asigna facultades de gobierno escolar; para la concepción libertaria, las familias representan el nuevo rostro del individualismo, profundizando la fragmentación social y debilitando lo comunitario.
Además, introduce el concepto de autonomía escolar, que traerá mayor desigualdad al sistema educativo, por la facultad que tendrán las instituciones de decidir sus contenidos, dictar reglamentos internos y de convivencia, generar concursos y remover y elegir autoridades.
Especialmente discutible es la introducción de estrategias educativas alternativas desde los primeros años de edad. Nos referimos a la enseñanza en el hogar y la educación híbrida y a distancia, que no solo impiden la natural tarea socializadora de la escuela, sino que posibilitan los negocios de las plataformas educativas transnacionales.
Finalmente, le quita responsabilidad al Estado nacional en el financiamiento del sistema, generando serias complicaciones en los presupuestos de las provincias.
Los desafíos
Es necesario volver al gobierno para reconstruir lo que quedará del sistema y saldar las deudas de la educación argentina. Se hizo un gran esfuerzo en el lapso 2003- 2015, que fueron tiempos de inversión y crecimiento, pero es necesario decir, de resultados de aprendizaje insuficientes.
La educación argentina es una herramienta fundamental para cimentar una ciudadanía democrática que recupere el interés por la participación en la vida pública y que valore vínculos de respeto, diálogo y dignidad.
Se debe construir una nueva agenda educativa que sepa escuchar y atender los problemas que familias, docentes y estudiantes manifiestan a diario. Este conjunto de acciones no puede constituir una nómina nostálgica de derechos perdidos, sino que deberá mostrar equilibrio entre los derechos que faltan y las obligaciones que debemos. Provisoriamente, proponemos algunos temas:
→ Mejorar los resultados de los aprendizajes en todo el sistema educativo;
→ Sostener la continuidad pedagógica de la educación obligatoria (que haya clases todos los días), sobre todo en las escuelas de gestión estatal. En este punto, se debe discutir el concepto de corresponsabilidad de las familias y la sociedad respecto de la educación;
→ El actual escenario de descenso demográfico, con cobertura próxima a la universalización, representa una oportunidad para generar políticas respecto de las condiciones en que se enseña y se aprende en las escuelas;
→ Analizar los modos de incorporar tecnología en la escuela como una capacidad estratégica para desarrollar procesos de innovación y producción de conocimiento;
→ Discutir cómo incorporar las herramientas de la inteligencia artificial en todo el sistema educativo;
→ Construir un nuevo federalismo educativo y, en ese marco, una nueva distribución de los recursos económicos;
→ Como parte de la política de recuperar el sistema universitario, se debe priorizar su articulación con el sistema educativo, en especial con los institutos formadores y con el sistema productivo.
La educación es un tema muy importante, altamente valorado por nuestra sociedad, sobre todo por los sectores de menores recursos, a los cuales debemos responder en sus reclamos y necesidades educativas. No lo haremos tratando de hacer lo que ya hicimos, sino sosteniendo convicciones, inversión, dedicación e ideas originales y profundas.
Una vez más lo decimos: conocemos las deudas que la escuela tiene con la sociedad, pero también destacamos su sostenida y comprometida disposición para atender numerosas demandas que, con frecuencia, la alejan de su objetivo central, que es la transmisión de conocimientos. En toda circunstancia, la escuela está y responde; por eso realiza funciones sociales, alimentarias y, últimamente, emocionales y psicológicas que no son asumidas por otras instituciones de la sociedad.
Reconocemos especialmente a los y las directivos, docentes, auxiliares y cooperadores que trabajan con gran compromiso, a pesar de que en este último tiempo han sido maltratados, ofendidos en su profesionalismo y observan cómo se deteriora su salario por las nocivas políticas que lleva adelante el Gobierno nacional.
La provincia de Buenos Aires, con su gobernador a la cabeza, muestra otro camino.
Arduo, difícil, con recursos limitados por la asfixia a la que es sometida, pero con sostenida presencia territorial, escuchando a sus habitantes, expandiendo el sistema educativo, construyendo escuelas, distribuyendo libros y, sobre todo, ubicando a la educación en un lugar destacado de sus políticas de gobierno.
Por esas razones, desde el Movimiento Derecho al Futuro convocamos a “la construcción de una gran fuerza social y política para el desarrollo y la justicia social, que represente a trabajadores, sectores productivos, la ciencia, la educación y la cultura; que defienda los intereses nacionales, promueva el desarrollo y se abra a la participación de todos. Solo con un peronismo fuerte, amplio, unido y con sus raíces en el pueblo podremos forjar un país más justo, solidario y con oportunidades para todos.
Los y las argentinas merecemos un futuro donde quepamos todos y todas; merecemos una sociedad ética, solidaria e igualitaria que deje atrás el individualismo, el maltrato y la pérdida de derechos.
Axel representa las convicciones intactas, la honestidad y una probada gestión de gobierno; representa un futuro más justo y la esperanza que tanto necesita recuperar la sociedad argentina.